
Se trata de una roca negra del periodo precámbrico (hace 3.800 millones de años) compuesta de carbón metamórfico de la fase de transacción entre la antracita y el grafito. La Shungita es procedente de Carelia (Rusia), donde se encuentran depósitos masivos de este mineral, aunque también se puede encontrar en la India, el Congo, Kazajistán y Austria.
Relativo a su organicidad, podemos decir que la Shungita es el único material orgánico que aglutina todos los elementos de la tabla de Mendeleïev y tiene una superconductividad eléctrica superior a la del oro. La shungita tiene una composición química única y entre sus componentes se encuentra el aluminio, el carbono, el silicio, el hierro, el magnesio, el kaly, el fósforo, el calcio, el azufre y otros muchos microelementos y macroelementos. Pero lo que más destaca de esta piedra únicaes su estructura interna de moléculas de fulerenos. Los fulerenos fueron descubiertos en 1985 por Harold Kroto, Robert Curl y Richard Smalley, lo que les valió la concesión del Premio Nobel. Se tratan de moléculas de carbón que tienen una estructura geométrica muy interesante,que por sus características físicas y cuánticas están en el origen de numerosos beneficios sobre toda la materia viva y son utilizados en la búsqueda de remedios para el cáncer y en la nanotecnología.
Se lleva utilizando en tratamientos médicos desde principios del siglo XVIII. Pedro el Grande creó el primer spa en Karelia para aprovechar las propiedades purificantes de la Shungita. También utilizó la Shungita para purificar el agua que bebía el Ejército Ruso. Hoy en día las propiedades antibacterianas de la Shungita están demostradas científicamente.
Las propiedades únicas de la Shungita han sido reconocidas por los científicos ganadores del premio Nobel Harold Kroto, Robert Curl y Richard Smalley, que la han considerado como “una maravilla de la Naturaleza”.
Una de las características de este mineral es la de neutralizar la energía negativa que llega a nosotros a través de las ondas electromagnéticas de los aparatos que nos rodean, de manera que estabiliza nuestra energía corporal. Llevar una Shungita encima nos ayuda a “reencontrar el norte”.
La Shungita interviene en todo aquello que no funciona de forma correcta y reactiva nuestra propia inteligencia celular, activando así nuestras propias fuerzas de autosanación, para reprogramarnos celularmente y encontremos nuestro equilibrio, necesario para la salud física, mental y emocional.
La Shungita tiene la capacidad de purificar, cargar, proteger, curar, sanar y estabilizar a los organismos vivos. También purifica el agua de casi todos los compuestos orgánicos (incluidos los plaguicidas), metales, bacterias y microorganismos dañinos. Además brinda una fuerte conexión con la Tierra, por lo que ayuda a enraizar (dentro de la línea de la filosofía del Earthing).
Algo sorprendente y cómodo de este mineral es que no necesita limpieza ni recarga.
Podemos encontrar la Shungita con formas variadas: de pirámide, de colgante, de esfera, colgantes para el móvil, o como mineral para decorar o llevar encima.
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