En 1983 Suecia sufrió un colapso de suministro durante 89 días. ¡La avería dejó sin electricidad a cuatro millones y medio de personas!
Tenemos ya muy olvidada una frase de la post guerra que decía así “En tiempo de restricciones, ten cerillas a montones” y es que entonces dia sí, día no, teníamos problemas de suministro eléctrico en toda España, pero ya estábamos acostumbrados a pasar por todas esas incomodidades en el entorno del hogar.
En el lugar de trabajo también salía uno más o menos airoso ya que todo era manual, máquinas de escribir, bolígrafo o lápiz para escribir a mano y nada de ordenadores ni de teléfonos móviles, disponíamos tan sólo de un teléfono fijo, que de vez en cuando se escuchaba bien y si la llamada no era local había que pedir una “conferencia” es decir, llamar a la operadora para que nos conectara, lo que a veces se podía demorar más de media hora, y nosotros, claro, a pié de teléfono.
Pero
ahora estamos acostumbrados a un mundo global digital que no funciona si hay un apagón y por eso los comentarios sobre el
supuesto apagón del que se está hablando reiteradamente durante los últimos días , vaya a suceder o no, no nos dejan indiferentes. Nos genera dudas y en cierto modo
nos preocupa. Tanto si sucede como si no, la verdad es que
no perdemos nada por estar algo preparados para un posible evento de esta naturaleza. No aceptamos que nos falle todo de repente y eso nos puede sumir en un caos físico y emocional muy importante. Así que, porque no
minimizar las consecuencias, pasar a la acción y prepararse por si acaso, y no hablamos de disponer de grupos electrógenos ni de enormes inversiones, pero sí de ser un poco precavidos.
Naturalmente
no debe faltarnos comida (conservas que no se estropeen)
productos de higiene y limpieza,
agua para beber y un buen
botiquín completo. Algo de
dinero en efectivo en casa, ya que los cajeros automáticos tampoco funcionarían. La falta de electricidad, conlleva la necesidad de disponer de
linternas y
pilas en cantidad suficiente. Sin embargo quizás lo peor es no poder calentar la casa cuando hace mucho frío, éste es precisamente el gran temor que ha hecho que gobiernos como Alemania y Austria adviertan a su población de que cabe la posibilidad de no tener suficiente combustible para calentar sus casas. Podemos mejorar el interior de nuestras casas porque por ejemplo si las puertas y ventanas cierran bien y la vivienda está bien aislada ya tenemos mucho ganado.

Otro tema muy importante es
abrigarse bien, como hacen por ejemplo en Escandinavia, cubrirse con varias capas finas de ropa de abrigo como si fuéramos una cebolla. Y también como hacen ellos
disponer de una manta de biofotones que no solo
nos calentará sino que además
nos hará terapia regenerativa y curativa que mejorará nuestra salud mientras dormimos o estamos cómodamente en el sofá. Las mantas de biofotones son auténticas joyas tanto para adultos como para niños, para personas con vida sedentaria o para deportistas y también para nuestras mascotas. Las hay en varios tamaños, incluso de viaje.
¡Incorpore esta manta a su hogar y se sentirá cálidamente amparado y protegido!¿TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO?
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