Bañarse en el mar aporta salud y belleza

Bañarse en el mar, además de refrescante, produce beneficios físicos y terapéuticos en nuestra salud y nos aporta belleza.

El mar como fuente inagotable de salud

  • Tiene propiedades curativas para prevenir las afecciones cutáneas.
  • La brisa marina actúa como un spray natural rico en yodo que regula la glándula tiroides.
  • Su alto contenido en iones negativos refuerza los mecanismos de defensa.
  • Previene enfermedades respiratorias como la bronquitis.
  • Mejora la capacidad respiratoria: La práctica neutralidad de las presiones se traduce en una mejor oxigenación y un incremento de los glóbulos rojos de alrededor de un 10%.
  • Fortalece los músculos y articulaciones, especialmente recomendable para personas con artritis.
  • Alivia los problemas de circulación, la celulitis y las varices.
  • Su alto contenido en magnesio produce una relajación que reduce el estrés y la ansiedad.
  • Ayuda a corregir las deformaciones de la columna.
  • Produce un efecto depurativo y adelgazante, y corrige déficits nutricionales.
  • Beneficia al corazón: En el agua de mar el cuerpo pesa ocho veces menos que fuera de él, por lo que permite una disminución en el esfuerzo que se le demanda al corazón.
  • Contiene sustancias antibacterianas que favorecen los procesos de cicatrización y previenen las afecciones de la piel como la psoriasis.
  • Fortalece los huesos: el calcio y fósforo que se encuentran en el mar fortalecen los huesos y ayudan a la movilidad de músculos y articulaciones.

Bañarse en el marYa en la antigua Grecia se tomaban baños de agua marina por sus propiedades curativas para las afecciones cutáneas, además de por ser un buen relajante muscular. En la actualidad existen tratamientos como la talasoterapia, que se basa en el uso de diferentes elementos marinos (agua de mar, algas, barro, etc.) como agentes terapéuticos.

El hecho de meterse en el agua ya tiene un efecto físico sobre el cuerpo humano, pues la acción mecánica del oleaje y las corrientes obliga al bañista a llevar a cabo un esfuerzo permanente por mantener el equilibrio, lo cual fortalece músculos y articulaciones, resultando especialmente recomendable para personas con artritis.

La temperatura del agua provoca una resistencia en el organismo que actúa sobre el sistema vascular, aliviando problemas de circulación.

La misma brisa marina actúa como una especie de spray natural muy rico en yodo, perfecto para regular la glándula tiroides. Su alto contenido en iones negativos también refuerza los mecanismos de defensa de nuestro cuerpo al respirarla. Al parecer, esta bruma también previene enfermedades respiratorias, ya que según algunos estudios, las personas que viven cerca del mar tienen menos posibilidades de padecer bronquitis y otras enfermedades similares.

Bañarse en el mar a diario es una buena manera de brindar al cuerpo la hidroterapia de desintoxicación salina. Según Daniel Reíd, autor de ‘El Tao de la vida sana’, el agua del mar contiene todos los minerales medicinales y los elementos depurativos que se encuentran en la sal marina, por lo que bañarse en el mar hace que la piel se desintoxique y se recupere. Según Reíd, otra ventaja de bañarse en el mar todos los día  es que “el océano, que posee su propio e inmenso campo energético electromagnético, recarga y re equilibra naturalmente el sistema energético humano cada vez que el cuerpo se sumerge en él”.

Además, añade que “el aire junto a la costa está cargado de iones negativos, que también contribuyen a desintoxicar la sangre y facilita la rápida eliminación de los residuos. Por último, la fuerza rítmica de las olas y las corrientes marinas proporcionan un suave masaje en todo el cuerpo. En suma, los diversos beneficios transforma un chapuzón diario en el mar en una actividad terapéutica eficaz y agradable”, concluye.

La conexión entre el agua del mar y el cuerpo humano.

El investigador francés René Quinton descubrió a principios del siglo XX la similitud entre el medio interno animal y el medio marino.  Fue así como desarrolló todas las terapias asociadas con el agua de mar.

Existe una prueba de la bella y profunda armonía entre el ser humano y el planeta que lo acoge: el cuerpo es en un 65% agua que en su mayoría tiene una composición mineral prácticamente idéntica a la del mar. Esta composición es la que permite que las células puedan desarrollar sus funciones en las mejores condiciones. El mismo líquido que acogió el nacimiento de la vida en la Tierra está, pues, presente en el interior del cuerpo humano. Tanto es así que el agua de mar, convenientemente filtrada, es un suero fisiológico natural. De hecho, se puede inyectar en vena y el cuerpo lo acepta como si fuera plasma sanguíneo. Los aproximadamente 5 litros de sangre que fluyen constantemente por nuestro cuerpo son una prueba evidente de la presencia de agua (es agua pura en un 78%). Sin embargo, hay otros 45 litros que se distribuyen en los tejidos, dentro y fuera de las células. Esta agua es el medio que sirve de soporte a la vida celular.

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