Propiedades sorprendentes del té de ortiga

A pesar de ser considerada como una mala hierba, la ortiga es una gran fuente de nutrientes y beneficios para nuestro organismo.

La ortiga contiene un gran número de aminoácidos, vitaminas y minerales, como vitamina A, C, B2, E y K, betacaroteno, calcio, magnesio, silicio y fosfatos.  Destaca por la cantidad de hierro y selenio que contiene, así como por ser una importante fuente de proteínas. Contiene entre 6 y 8 gramos de proteínas por cada 100 gramos si la consumimos fresca; si la dejamos secar, esta cantidad aumenta hasta los 30 o 35 gramos.

Debido a estos compuestos, la planta posee propiedades antianémicas, antidiabéticas, hemostáticas y diuréticas.  

Por todo ello, el té de ortiga especialmente indicado en caso de:

  • Resfriados
  • Diabetes
  • Anemia
  • Fatiga
  • Estrés
  • Cálculos renales
  • Problemas urinarios
  • Enfermedades hepáticas y biliares
  • Condiciones del bazo
  • Sobrepeso
  • Hemorragias
  • Afecciones reumáticas
  • Gota
  • Problemas dermatológicos: acné, eccema, psoriasis, caspa.

Degustando el Té de Ortiga

Su alto contenido en hierro y clorofila hace que sea muy recomendable su uso en anemias, pues estimula la producción de glóbulos rojos. También se usa cuando existe un trastorno digestivo, pues estimula el funcionamiento del páncreas, el estómago y la vesícula biliar. Es un alimento muy recomendado para los enfermos de diabetes pues ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre.

La ortiga es un potente limpiador del organismo debido a sus propiedades depurativas. Es por esto que es una variedad muy utilizada en dietas de adelgazamiento.

Incluso en el campo de la cosmética la ortiga es utilizada por sus propiedades embellecedoras y depurativas. El té de ortiga es un buen aliado contra el acné, el eccema, la psoriasis y la caspa.

El té de ortiga está contraindicado en el caso de embarazo por la acción estimulante del útero.  Se recomienda consultar con su médico en caso de pacientes con hipertensión o diabetes.

El té de ortiga se puede preparar con hojas secas o frescas.  Las hojas superiores de la planta suelen ser menos amargas.  Para hojas secas se deja remojar una cucharada sopera en una taza de agua hervida. En el caso de hojas frescas, se utiliza la cantidad de un puñado.  El tiempo de remojo mínimo es de 10 minutos.

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