Vitamina D contra el cáncer

La vitamina D es esencial para el funcionamiento óptimo de nuestro organismo. Es importante para la formación de huesos sanos y contribuye a que lo sistemas inmunitario, muscular y nervioso funcionen de manera adecuada.

Hallazgos recientes sugieren que la suplementación con vitamina D puede ayudar en la prevención y el tratamiento de varios tipos de cáncer.

Varios estudios han intentado establecer la relación entre la vitamina D y condiciones cancerosas de mama, de colon, de próstata, de piel y de páncreas, centrándose en entender el mecanismo por el cual el calcitriol (la vitamina D en su forma activa) se une a los receptores intracelulares de vitamina D expresados en las células tumorales, exhibiendo un efecto antitumoral.

La vitamina D tiene el potencial de aumentar los índices de supervivencia en pacientes con cáncer de mama.

vitamindLa mayor parte de la vitamina D se produce cuando una forma inactiva del nutriente se activa en la piel al estar expuesta a la luz del sol. La vida moderna ha contribuido a que las personas pasen cada vez menos tiempo bajo la luz del sol directa.

Muchos estudios han demostrado que el riesgo de cáncer de mama es mayor en las zonas de latitudes septentrionales, donde la luz del sol y la síntesis de la vitamina D consiguiente son menos de lo normal. Esta relación entre el cáncer de mama y de la luz del sol apoya el papel de la vitamina D en la prevención del cáncer.

Un estudio reciente de la Universidad de California determinó que los niveles bajos de vitamina D en pacientes con cáncer de mama se asociaron con bajas tasas de supervivencia de los pacientes.  Según los investigadores, la suplementación con vitamina D en el cáncer de mama diagnosticado temprano aumentaría la supervivencia de la paciente.

Cómo reforzar los niveles de vitamina D en el organismo

vitamindLas dos formas más fiables para reforzar el nivel de vitamina D son una mayor exposición directa a la luz del sol y tomar suplementos de vitamina D. Comer alimentos ricos en vitamina D puede ayudar, pero es menos eficaz.

Exposición a la luz del sol: Se recomienda exponerse a la luz solar regularmente.  15 minutos 3 veces por semana de exposición directa a la luz solar en las horas de mayor intensidad son suficientes para proporcionar la cantidad diaria recomendada de vitamina D.   Además, resulta imposible recibir una cantidad excesiva de vitamina D del sol.  Si bien la exposición al sol ofrece los beneficios de la vitamina D, también presenta algunos riesgos. La exposición al sol aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel, incluido el melanoma, el tipo de cáncer de piel más peligroso.

Suplementos:  Antes de tomar un suplemento de vitamina D, es importante que sepas tu nivel de vitamina D. Esto se realiza con un simple análisis de sangre.  Los investigadores recomiendan un nivel de 40 a 60 ng/ml.

Una sobredosis de vitamina D puede generar un exceso de calcio en tu sangre. Aunque la vitamina D es un micronutriente esencial, dosis muy altas pueden resultar en un aumento no deseado en los niveles séricos de calcio.

Si vas a tomar un suplemento de vitamina D, la mayoría de los expertos recomiendan tomar la forma D3 de la vitamina, no así la D2.

La recomendación actual es que las personas menores de 50 consuman 200 unidades internacionales (U.I.) de vitamina D por día. Se recomienda un consumo de 400 unidades internacionales para las personas de entre 50 y 70 años, y de 600 unidades internacionales por día para las personas mayores de 70. Un suplemento polivitamínico típico contiene 400 unidades internacionales de vitamina D.

Sin embargo, muchos investigadores consideran que estas recomendaciones son muy bajas. La Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos estudia actualmente este tema y espera emitir nuevas pautas sobre el consumo de vitamina D en la dieta.

Alimentos ricos en vitamina D:

  • salmón
  • arenque
  • ostras
  • caballa
  • sardinas

Tomar de una a tres cucharadas de té de aceite de hígado de bacalao al día como suplemento puede ayudar a completar los requisitos de vitamina D. Sin embargo, a muchas personas no les gusta el sabor del aceite de hígado de bacalao, así que pueden optar por alimentos fortificados con vitamina D (leche, yogures o zumos).

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